viernes, 13 de septiembre de 2013

¡Nuestra invitación de boda!

Carlos y yo entendemos la vida como un cúmulo de proyectos. Para ambos, la vida está compuesta por un montón de decisiones, retos o aventuras en las que embarcarse sin miedo a caer, porque siempre que uno se cae, acaba por levantarse. Desde el principio entendimos que nuestra boda era un proyecto creativo más, un proyecto en común en el que debíamos involucrarnos hasta las patas. Por eso tuvimos muy claro que debíamos diseñar nosotros mismos nuestra invitación, para que amigos y familiares pudieran sentir la esencia de lo que somos, de lo que será nuestro día y, quizá, nuestro mañana (aunque eso nunca se sabe...) 

En un principio, hicimos varias pruebas como ésta:
Buscábamos, sobre todo, un diseño que nos identificara, que dijera algo de nosotros:
Y un texto divertido, con palabras cercanas, naturales, nuestras... Para conseguir un toque alegre y más informal, utilizamos distintos tipos de letra y jugamos mucho con los tamaños.
Teníamos claro que los materiales empleados serían naturales: cuerda de cáñamo, papel kraft... por lo que decidimos que los tonos debían ir en consonancia.
Siempre que recibimos algo, nos parece un detallazo que la gente se tome la molestia de escribir nuestros nombres a mano. Es una manera mucho más cálida de invitar, sin duda más personal que a ordenador... Como hemos buscado la cercanía y la naturalidad en todo momento, decidimos meternos en la gran embolada de sellar todos y cada uno de los nombres de nuestros invitados con una imprenta.
El trabajazo fue terrible, letra por letra, pero mereció la pena...
 Nuestra historia comenzó en un curso de teatro, por lo que era imprescindible hacer un pequeño guiño teatral... Como queríamos agradecer a nuestros padres y madres su ayuda, aprovechamos para dar las gracias de esta forma: "Con la colaboración especial de..." y adjudicamos a cada uno un personaje.
Para conseguir un toque viajero, pegamos en el sobre (realizado por nosotros con carpetas kraft y una troqueladora) distintas pegatinas de mapas, sellos... lo que hacía que cada invitación fuera única y diferente.
También sellamos palabras de jerga viajera con tinta negra: air mail, confidencial, fragile, first class...
Finalmente, y con intención de obtener una impresión digna para tal evento, acudimos a Artes Gráficas Irala, en donde Gemma y Vicente nos ayudaron con la maquetación y la elección del papel, entre otras cosas, ¡un equipazo de profesionales! Escogimos un papel conqueror, que aportaba ese toque vintage que estábamos buscando.
Y así fue como nació nuestra invitación...
¡Familia numerosa! Un parto duro... pero quedamos encantados con el resultado

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7 comentarios:

  1. Son increibles!!! Pero tu lo pones todo muy facil,tienes que ser una artista para hacer eso,a mi no se me hubiera ocurrido en la vida.... Mi enhorabuena por el enlace,espero que disfruten de ese gran dia!

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  2. Preciosas y diferentes.

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MUCHAS GRACIAS POR COMENTAR!!!