martes, 15 de abril de 2014

QUE NO TE PASE A TI: Mi holgado vestido de novia...

A veces hay cosas que salen mal... Y para prueba, yo. Nunca pensé que me tocaría escribir un post como éste. 

Me gustaría empezar diciendo que conozco a varias novias que han lucido maravillosos vestidos de Novelle, y todas ellas estaban guapísimas, con sus vestidos blancos bien encajados al cuerpo. Pero conmigo, no acertaron.

Confíe en Novelle. Tanto, que incluso vestí a mis sobrinos de esta firma, y no me cuesta admitir que los cuatro estaban espectacularmente guapos.

Mi vestido de novia no era un vestido comprado tal cual, sino que me lo hicieron a medida, por lo que tuve que acudir a infinidad de pruebas. Dicen que esto ayuda a que la modista conozca tus gustos, observe si bajas de peso durante el proceso, te sugiera cambios o modificaciones...

Yo siempre sentí que la diseñadora de Novelle no acababa de entenderme aunque, viéndolo con perspectiva, pienso que es muy posible que en lugar de no comprender, quizá lo que no tenía era ganas de trabajar. Así lo suelto porque es lo que pienso y sí, aún me dura el cabreo...

Ésta es la triste historia de mi vestido de novia, y de cómo el exceso de tela arruinó el día de mi boda.

Quince días antes del enlace, fui a una de las muchas pruebas y noté que el vestido me quedaba flojo. Recuerdo que me puse contenta al saber que había adelgazado algo, pues eso siempre levanta un poco el ánimo de cualquiera, pero más el de una novia a pocos días de casarse. Aunque la modista no estaba muy de acuerdo, le pedí que me lo metiera, a lo que me contestó "¿seguro?". Lo recuerdo perfectamente porque a mí, que estaba tan happy de haber bajado un poquito, me sentó fatal que dijera aquello, ¡¿es que no se me notaba?! 
(Algunas novias estamos muy sensibles los días previos y si alguien no acierta con la respuesta nos convertimos en alien, es lo que hay, y si trabajas vendiendo vestidos de novia deberías saberlo, leñe...). Insistí en que me lo metiera (¡tuve que insistir!) y quedamos en eso.

Una semana después fui a recoger el vestido con el que diría "sí, quiero" siete días después. Desgraciadamente, cometí una novatada de novia primeriza y no me lo probé. Así es como empezó mi calvario.

El día de mi boda, como casi todas, fui a vestirme a casa de mi madre. Recuerdo la sensación que tuve al ver mi vestido blanco colgado, los zapatos rosa palo preparados sobre la caja, y el cancán de plumeti en una percha.

Estaba tranquila, poniéndome las medias con cuidado, pues mis credenciales me advierten de la facilidad que tengo para hacer carreras, cuando mi sobrina apareció de pronto. Estaba preciosa con su falda de tul y su corona de flores. Fue ella quien me ayudó con el cancán y la cremallera del vestido. Cuando acabó de abrocharlo, no me lo creía.  No podía ser verdad: el vestido me quedaba grande.

Imagínate tú el día de tu boda, frente al espejo, a diez minutos de salir de casa y con un vestido que no te sienta bien. No te encaja el pecho, la cintura te baila, y te lo pisas porque te queda largo. Incluso hasta las mangas parecían más largas que en la última prueba... Llamé a mi madre pero ella y sus nervios no hacían caso, llamé a mi hermana que tardó una eternidad en llegar (me parecieron horas), llamé hasta a la virgen María pidiendo socorro.

Cuando mi hermana acudió a ver qué diantres pasaba, observó que la cintura de mi vestido estaba llena de alfileres. Sí, de hecho se pinchó el dedo. Al quitarlos, el vestido me quedó aún más flojo y vi en el espejo cómo mi cintura desaparecía para convertirse en un tronco. Le rogué que los volviera a poner, pero no había tiempo. Llegó la hora de salir de casa. Yo, la novia, con cinco centímetros más de cintura, balanceándose la gasa de lado a lado, pisándome el vestido a cada paso, y enseñando sujetador cada vez que me agachaba. Aún así, con una sonrisa de oreja a oreja, es lo que tiene la adrenalina...

Caminito al altar lo pasé fatal. Me sentía incómoda e insegura, y mi único objetivo era llegar a la alfombra, en donde estaba esperándome Carlos, sin caerme en mitad del jardín. Le pedí a mi padre que me agarrara fuerte del brazo e intenté andar como pude, dando pequeñas patadas al vestido. Aquello no podía estar pasándome... 
Tela sobrante en el bajo...

Tras la ceremonia, llegaron los besos y abrazos de la gente. Y allí estaba yo, con cara de circunstancias, incapaz de poder pensar en otra cosa que no fuera en aquel maldito vestido holgado. Estaba incomodísima. La inseguridad me invadía por completo y era consciente de que aquello no podía arruinar mi día, pero me costaba tanto caminar sin hacerme un lío con tanta tela sobrante... que era imposible estar contenta. No supe gestionar todo aquello.
Mi mano derecha sujetando hacía arriba el vestido...

Dicen la mayoría de novias, que da muchísima pena que se acabe el día de la boda y llegue el momento de quitarse el vestido más especial de tu vida. Para mí, fue una liberación.

Durante la Luna de miel, estuve triste prácticamente todo el viaje, maldiciendo mi mala suerte, asimilando lo que había pasado, llorando de rabia cada vez que alguien me enviaba una foto por el móvil. Vale, para muchas será una tontería, ¡pero es que yo tengo un blog de BODAS! Recuerdo que Carlos intentaba animarme, incluso llegó a decirme que si hacía falta nos volvíamos a vestir de novios para hacernos otro reportaje fotográfico. Cómo para no quererle...

Sé que algunas me tacharéis de exagerada. Pero, aunque a priori pueda parecer que no es para tanto, que se trata tan solo de un vestido, no es así. Se trata de recuerdos, de imágenes para toda la vida, de sentirte bien o mal el día de tu boda. Se trata de sentimientos. Y para quiénes intentan consolarme diciendo que no se notaba, de poco me sirve, pues con que yo lo notara bastó para sentirme triste. 

Ahora tengo un vestido grande al que odio, un recuerdo agridulce del día de mi boda, y muy poquitas fotos en las que salgo bien. En casi todas aparezco con una bolsa en la tripa que parece que lleve un niño dentro (he prohibido a mi familia enseñar cualquier foto en la que aparezco de perfil), en muchas se me ve el sujetador (en las que estoy un pelín agachada casi hasta el ombligo). En otras aparezco pisándome el vestido, mirando hacia abajo para no caerme, o con cara de enfadada... Y por supuesto, arrugas por todos lados y esos 5 centímetros de más en mi cintura. Es por eso, que en el blog siempre os enseño las fotos en las que aparezco de espaldas...

He dudado mucho en publicar este post pero, finalmente, he decidido sacar la verdad a la luz, porque no quiero que ninguna novia pase por eso. Porque ese día debes sentirte la mujer más guapa y feliz del mundo, y jamás una novia a la que parece que le hayan prestado el vestido. 

Cuando me puse en contacto con Novelle para pedir explicaciones, se quedaron patidifusas. Me aseguraron que ellas me metieron el vestido, tal y como habíamos acordado. Cuando pregunté por los alfileres, dijeron que debieron dejarlos por despiste. ¿Y el pecho? ¿Y el largo? La única explicación que pudieron ofrecerme fue decir que, probablemente, yo había adelgazado mucho en la última semana y eso hizo que toda la tela cayera hacía abajo. Vamos, que toda la culpa recayó en mí.

¡Ojalá fuera de ésas que adelgazan así de fácil! Desgraciadamente, me cuesta mucho más desprenderme de los kilos... Pero por no meterme en líos, así se quedó la cosa, pues poco se podía hacer por solucionar el desastre. Aunque, si os soy sincera, no esperaba tanta indiferencia por su parte. Qué cómodo echarle la culpa a la novia diciéndole que ha adelgazado en siete días... 

Así que, si vas a casarte en breve, te aconsejo que no dudes en probarte el vestido tres días antes de la boda, aunque la modista te diga que no hace falta. No te dejes convencer y, en caso de ser necesario, ponte pesada. Porque nadie más que tú sabrá cómo te sienta, ni lo que quieres, ni cómo lo quieres. No permitas que nadie arruine tu día, ni tus fotos, ni tu recuerdo. 

Si volviera atrás para casarme, escogería una modista con muchísima experiencia, que supiera sólo con verte si has adelgazo o no, que comprobara cada detalle, que se asegurara que el vestido te siente bien, y que no fuera tan despistada de dejarse alfileres en la cintura.

Sé que existen muchísimas novias que han lucido muy guapas con vestidos de Novelle, incluidos mis sobrinos, repito. Pero a mí me amargaron la boda, y por eso y porque además de estropear mi día, mi álbum de fotos y mis recuerdos, no supieron arreglar el mal cometido, jamás volvería a casarme con Novelle. Porque desgraciadamente hay despistes que no se pueden perdonar.


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20 comentarios:

  1. Hola Zior, leo habitualmente tu blog pero la verdad que nunca comento nada por falta de tiempo más que nada. Hoy me he animado a escribirte para darte ánimo pues siento muchísimo que te pasara eso con tu vestido- A mi también me arruinaría la boda y te entiendo. Me parece increíble que te hicieran eso con lo que cuestan los vestidos de novia y lo importante que es para una novia! Mucho ánimo. Laura.

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    1. Muchísimas gracias Laura!!!!! No sabes lo mucho que agradezco tus palabras!! mil gracias y un saludo!!!

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  2. Ay me ha dado mucha pena leer esto, algunas veces me pongo algo que no me sienta bien, tanto como pequeño o grande, y cuando voy por la calle sólo puedo pensar en lo incómoda que voy. No quiero ni pensar como debe ser esta sensación el mismo día de tu boda!! Multiplicada por 100 vaya. Qué horror, lo peor es que ni siquiera se molestan en compensarte de alguna forma, aunque el daño esté hecho.

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    1. Así es,fue terrible!!! Mil gracias por tu mensaje, de verdad!! Se agradece muchísimo que alguien te comprenda!!!! gracias!

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  3. Buah, buah, buah.... MUY FUERTEEEEEE!!! ALFILERES??? YO NO LES PAGO!!!

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    1. Se cuidan muy mucho de que abones el importe antes de tu boda...

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  4. Acabo de leer tu post y no doy crédito! He empezado a imaginar que eso me hubiera pasado a mí el día de mi boda y no sé si hubiera sido capaz de aguantar con una sonrisa. Quien no te entienda es porque no se ha puesto en tu lugar. Es normal que tus familiares y amigos quieran restarle importancia pero ha sido, es y será un sentimiento, una sensación y una imagen que tendrás grabada de por vida. Tal vez yo te entienda más porque, aunque no por el mismo motivo, a mí también me fastidiaron mi día, una cuñada con demasiadas ansias de protagonismo, y a día de hoy sigo recordando lo mal que me lo hizo pasar los 2 meses antes de la boda..
    Sólo te puedo mandar muchos ánimos y decirte que pienses en que no todo fue mal: te casaste con la persona amada y tuviste cerca a todos esas personas importantes en nuestras vidas para ser testigos de ellos. A fin de cuentas, es lo verdaderamente importante. Un besazo

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    1. Mil gracias!!! me emociona que gente que no me conoce de nada me escriba estos mensajes de ánimo tan bonitos!!! gracias, gracias, gracias!!!

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  5. Hola,el/ la que te llame exagerada no tiene ni idea..... El vestido puede ser más bonito o más feo.... pero lo más importante es estar cómoda con él.
    Lo de tienda me parece un pasada, vaya manera de lavarse las manos..... Antes se cuidaba más a la gente, ahora somos clientes, un número más....
    Intenta no quedarte sólo con eso, piensa en todas las personas ue estuvieron contigo, la música, el baile,la comida, el chico maravilloso etc..... Hacia que lado se inclina la balanza????
    Un beso

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    1. Hola Beatriz!!!! Siempre intento pensar en lo bueno pero cada vez que veo una foto....ains... q rabia me entra!!!! Gracias por los ánimos!!!!

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  6. ¿¡Como?! ¿¡Que no te devolvieron el dinero?! ¡Pero esto es el colmo! ¿Pretenden decirte que has adelgazado en siete dias y que por eso te pisabas el bajo?! Toda la culpa es de la tienda porque son los que tienen experiencia y los que deben ofrecer un vestido de calidad y que TE SIENTE BIEN y si no se aseguraron de ello ¡¡¡¡ CULPA SUYA!!!! Vamos....... no te sientas culpable ni un solo momento más, ¡ no te mereces eso! ¡vaya morro las de la tienda!

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    1. No me devolvieron ni un céntimo pero al fin eso es lo que menos me importa... Me hubiera gustado tener un buen recuerdo de mi vestido de novia, ¡solo eso! Gracias por comentar!!!

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  7. Zeta de pensar que me pasa a mi el próximo mes de julio que me caso me dan los mil sudores....el martes voy a la primera prueba, y no dudes que te tendré en la cabeza. Tentiendo muy bien, y por supuesto creo que has hecho muy bien colgando el comentario. Son las cosas que te cuentan y piensas que no te pueden pasar hasta que...ahí lo llevas. Piensa que esa persona que te quiere tanto te ve guapiiiissiimmaa. Pero vamos,,,el disgusto para tí..y como decía uno...la sinvergüencería que tienen algunas....Por cierto...un blog precioso. Enhorabuena

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  8. Muchísimas gracias por tus palabras!!! Tuve serias dudas sobre publicarlo, de hecho me casé en septiembre y no he dicho nada hasta hoy... pero creo que mi mala experiencia puede servir para que os pase a otras. Felicidades por tu boda, espero que disfrutes mucho de tu día! Un saludo!!

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  9. Quería decir para que NO os pase!!! un lapsus...

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  10. Ya lo siento. Yo siempre he oido hablar bien de Novelle, pero a veces pueden pasar cosas así.
    No es la primera vez que oigo de problemas con el vestido.
    Una novia de Madrid que se casaba en Santander, se fue con su vestido hecho a medida en un carísimo Atelier madrileño. Afortunadamente, se le ocurrió probarse el vestido tres dias antes... Y no le entraba. Imposible. Así
    que tuvo que ir a comprarse otro vestido de novia. Afortunadamente en la tienda se lo entregaron en dos días y se fue con el nuevo vestido. Os juro que la novia no habia engordado ni medio gramo.
    Yo he visto las fotos de la boda entera y no me había llamado la atención en absoluto. Veo tantas cosas bonitas¡

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    1. Hola Concha!!! desgraciadamente tuve muy mala suerte... y tienes razón, tenemos idealizado el momento y creemos que es imposible que nos pase algo así, pero pasa más de lo que pensamos. Por eso me animé a contarlo, para que otras novias no tengan que pasar por ese mal trago. Después de tantas pruebas, tanta ilusión y tanto dinero... es muy triste que te ocurra algo así. Obviamente las fotos feas me las reservo para mí, pero créeme que las hay... Muchas gracias por el comentario!!! Un abrazo!!!

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    2. Hola Concha!!! desgraciadamente tuve muy mala suerte... y tienes razón, tenemos idealizado el momento y creemos que es imposible que nos pase algo así, pero pasa más de lo que pensamos. Por eso me animé a contarlo, para que otras novias no tengan que pasar por ese mal trago. Después de tantas pruebas, tanta ilusión y tanto dinero... es muy triste que te ocurra algo así. Obviamente las fotos feas me las reservo para mí, pero créeme que las hay... Muchas gracias por el comentario!!! Un abrazo!!!

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  11. Se me han saltado las lágrimas leyendo esto, no puedo creer que pasen cosas así y encima desde la tienda se desentiendan por completo. Deberían haberte recompensado económicamente, es lo menos que se puede hacer. Lo siento muchísimo!

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MUCHAS GRACIAS POR COMENTAR!!!